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Proctología

PODRÁS SABER TODO SOBRE: HEMORROIDES, CONDILOMAS, FÍSTULA ANAL, FISURA ANAL, INCONTINENCIA FECAL

Hemorroides

¿Qué son las hemorroides?

Las hemorroides (o almorranas) son venas hinchadas o inflamadas en el ano o recto bajo. Las hemorroides pueden ser el resultado de un sobre esfuerzo de los movimientos intestinales o el incremento de presión sobre esas venas durante el embarazo, entre otras posibles causas. Las hemorroides pueden estar localizadas dentro del recto (hemorroides internas) o se pueden desarrollar bajo la piel que se encuentra alrededor del ano (hemorroides externas)

Las hemorroides son una enfermedad común. A la edad de cincuenta años, la mitad aproximada de los adultos habrán tenido que afrontar el picor, la incomodidad y el sangrado que pueden ser una señal de la presencia de hemorroides.

Afortunadamente, están disponibles muchos tratamientos para las hemorroides. La mayoría de las personas puede encontrar un alivio de los síntomas utilizando remedios caseros o haciendo algunos cambios en el estilo de vida

En cierto sentido, todo el mundo tiene hemorroides, ya que son el grupo de venas que se extienden justo por debajo de las membranas mucosas que revisten la parte baja del recto y el ano. La condición para que se desarrolle lo que comúnmente se conoce por la mayoría como hemorroides (o almorranas) es cuando este grupo de venas se inflaman y se dilatan, como las varices en las piernas. Esto se debe a que los vasos sanguíneos involucrados están continuamente luchando contra la gravedad en el retorno de la sangre al corazón. Algunas personas creen que las hemorroides son parte del precio que debemos pagar por ser criaturas erguidas y caminar a dos patas.

Como ya hemos mencionado, existen dos tipos de hemorroides: las internas, que se desarrollan en el bajo recto y las externas, que se desarrollan debajo de la piel alrededor del ano. Las hemorroides externas son las más incómodas, ya que la piel se irrita y deteriora.

Si se forman coágulos de sangre dentro de las hemorroides externas, el dolor puede ser súbito y severo. En estos caso es normal sentir o ver un nódulo o bulto alrededor del ano. Los coágulos normalmente se deshacen, dejando un exceso de piel (excrecencia o carnosidad), la cual puede ser molesta.

Las hemorroides internas son normalmente indoloras, incluso cuando producen sangrado. En estos casos se puede observar un sangrado rojo brillante en el papel de baño o gotas en el inodoro. Las hemorroides internas también pueden extenderse más allá del ano, causando potencialmente varios problemas. Cuando las hemorroides sobresalen, pueden recoger cantidades de mucosidad o partículas de excrementos microscópicas que pueden provocar una irritación llamada anusitis. Limpiar constantemente la zona para aliviar los picores puede empeorar el problema.

¿Qué causa las hemorroides?

Existe una división entre los expertos sobre qué es lo que causa exactamente las hemorroides, pero seguramente son varios los mecanismos que trabajan a la vez. Tradicionalmente, las hemorroides están asociadas al estreñimiento crónico, al sobre esfuerzo en los movimientos intestinales y permanecer mucho tiempo sentado en el baño –todas estas causas interfieren en el flujo sanguíneo desde y hacia el área, causando un estancamiento de la sangre y un ensanchamiento de los vasos sanguíneos. Esto también explicaría por qué las hemorroides son comunes durante el embarazo, cuando el alargamiento del útero presiona sobre las venas.

Estudios más recientes muestran que pacientes con hemorroides tienen una tonicidad lenta del canal anal –lo que significa que el músculo blando del canal tiende a estar más tenso que la media (incluso cuando no existe un esfuerzo). El extreñimiento incrementa estos problemas, ya que el esfuerzo durante los movimientos intestinales aumenta la presión en el canal anal y empuja las hemorroides contra el músculo del esfínter. Por último, los tejidos conectivos que sujetan y mantienen las hemorroides en su sitio tienden a debilitarse con la edad, provocando las protuberancias y prolapsos.

Causas

Las venas alrededor del ano tienden a elongarse (estirarse) bajo la presión o pueden sobresalir o aumentar. Las venas hinchadas (hemorroides) pueden desarrollarse debido a un incremento en la presión del bajo recto. Factores que pueden incrementar esta presión incluyen:

  • Embarazo
  • Sexo anal
  • Dietas bajas en fibra
  • Sobre esfuerzo durante los movimientos intestinales
  • Diarrea o estreñimiento crónico
  • Obesidad

Las hemorroides son más probables en la edad adulta ya que los tejidos que contienen las venas en el recto y el ano se debilitan y ceden con la edad.

Síntomas:

Las señales o síntomas de las hemorroides pueden incluir:

  •  Sangrado sin dolor durante los movimientos intestinales –se pueden apreciar pequeñas cantidades de sangre de un rojo brillante en el papel de baño o en el inodoro.
  • Picor e irritación en la región anal.
  • Dolor o incomodidad.
  • Tumefacción (hinchazón) alrededor del ano.
  • Nódulo (bulto) alrededor del ano, que puede estar sensible o ser doloroso.
  • Pérdidas fecales.

Los síntomas de las hemorroides normalmente dependen de la localización. Las hemorroides internas están en el interior del recto y no se ven ni se sienten, por lo que de forma general no causan incomodidad, pero el sobre esfuerzo o la irritación con el paso de las deposiciones puede dañar la superficie delicada las hemorroides y provocar el sangrado. Ocasionalmente, este esfuerzo puedo empujar una hemorroide a través de la apertura anal. Esto se conoce como prolapso hemorroidal y puede provocar dolor e irritación.

Las hemorroides externas están debajo de la piel alrededor del ano. Cuando se irritan, pueden escocer o sangrar. En algunas ocasiones la sangre puede estancarse en la hemorroide externa y formar un coágulo (trombo), que da como resultado un dolor severo, hinchazón e inflamación.

Cuando acudir a un doctor

El sangrado durante los movimientos intestinales es la señal más común de hemorroides. Pero este sangrado también puede ser debido a otras enfermedades, incluyendo el cáncer de colon o anal. No se debe asumir nunca que este sangrado es debido a las hemorroides sin consultar a un doctor.

El doctor puede proceder a un examen físico y realizar otras pruebas para diagnosticar hemorroides y descartar otras enfermedades o problemas más serios. También se debería buscar consejo médico si las hemorroides causan dolor, sangrado frecuente o excesivo, o no mejora con los remedios caseros.

Si lo síntomas hemorroidales comienzan a lo largo de un cambio significativo en los hábitos intestinales o si las heces son negras o color granate, con coágulos o sangre mezclada con las heces, consulte a un doctor inmediatamente. Este tipo de heces pueden ser una señal de un sangrado mayor en otra parte del tracto digestivo.

Busque cuidados de emergencia en el caso de grandes cantidades de sangrado rectal, aturdimiento, mareos, debilidad o desfallecimientos.

Diagnóstico

Las hemorroides pueden ser normalmente diagnosticadas mediante un simple examen físico e historial médico. Las hemorroides externas son, por norma general, apreciables, sobre todo cuando se ha formado ya un coágulo. El médico puede llevar a cabo un examen rectal digital para comprobar la sangre en las heces. También puede examinar el canal anal mediante una anoscopia, que se realiza mediante un pequeño tubo de plástico con iluminación que se introduce en el recto -. Si hubiera evidencia de sangrado rectal o restos microscópicos de sangre en las heces, se puede realizar una sigmoidoscopia o colonoscopia para descartar otras causas que puedan estar provocando ese sangrado, como pólipos en el colon o el recto o cáncer, especialmente en mujeres mayores de 50 años.

Complicaciones

Las complicaciones de las hemorroides son bastante infrecuentes, pero pueden incluir:

Anemia. La pérdida crónica de sangre debido a las hemorroides puede causar anemia, lo que significa que no se tienen suficientes glóbulos rojos sanos para trasportar oxígenos a las células. Esto puede acarrear fatiga y debilidad.

Hemorroides gangrenadas. Si el suministro de sangre al interior de una hemorroide se cortase, la hemorroide puede ser “estrangulada”, lo que provoca un dolor extremo y conduce a la necrosis (muerte) del tejido o gangrena.

Preparándose para una cita con el médico

Si se encuentra señales o síntomas de hemorroides, se debe realizar una cita con el médico. Dependiendo de estas señales o síntomas, el doctor puede derivarle a uno o más especialistas –incluyendo un médico con experiencia en el sistema digestivo (gastroenterólogo) o un cirujano de colon o recto- para la evaluación y tratamiento.

Puede ayudar a su doctor preparando con antelación a la consulta tanta información como sea posible. Aquí les dejamos algunos consejos que pueden ayudarle a estar preparado:

  •  En el momento solicitar la cita, consulte con nuestro personal si es necesario realizar alguna gestión previa.
  • Escriba los síntomas que está experimentando y cuanto tiempo lleva notándolos.
  • Escriba algunos información personal sobre sus hábitos intestinales y dieta, especialmente la ingesta de fibra.
  • Haga una lista con los medicamentos, vitaminas o suplementes que esté consumiendo.
  • Haga una lista con las preguntas que le gustaría hacer a su doctor.

El tiempo con el doctor es limitado, así que la preparación de estas cuestiones puede ayudar a la calidad de la consulta. Para las hemorroides, algunas de las cuestiones que usted puede preguntar a su médico incluyen:

  • ¿Qué es probable que esté provocando estos síntomas?
  • ¿Es el problema temporal o permanente?
  • ¿Hay algún riesgo de complicación del problema?
  • Si el primer tratamiento no funciona, ¿qué sería recomendable hacer después?
  • ¿Soy un candidato a la cirugía? ¿Por qué y por qué no?
  • ¿Existe algún tipo cuidados extras que pueda adoptar y sirvan de ayuda?
  • Si tengo otros problemas médicos, ¿cómo puedo afrontarlos a la vez que las hemorroides?

Además de las preguntas o cuestiones que lleve preparadas con antelación, no dude en preguntar cualquier cuestión que pueda surgir a lo largo de la consulta.

Qué puede esperar de nuestros doctores:

Es probable que el doctor le haga numerosas cuestiones. Si usted lleva preparada la cita con atención, le permitirá reservar más tiempo para aquellos puntos en los que desee profundizar más. Algunas preguntas que su doctor puede hacerle:

  • ¿Cuándo ocurrieron los síntomas por primera vez?
  • ¿Cómo de molestos son esos síntomas?
  • ¿Cuáles son sus hábitos intestinales?
  • ¿Cuánta fibra contiene su dieta?
  • ¿Existe algo que parezca mejorar los síntomas?
  • ¿Existe alguna causa que los empeore?
  • ¿Ha cambiado algo recientemente en sus hábitos intestinales?
  • ¿Ha notado algún tipo de sangrado?

Prevención de las hemorroides

La mejor manera de prevenir las hemorroides es mantener las deposiciones suaves, para facilitar el tránsito al exterior. Para ello se puede seguir los siguientes consejos:

Incluir en la dieta alimentos ricos en fibra. Comer más frutas, vegetales o grano entero. Esto suavizará las heces e impedirá que se acumulen, lo cual puede evitar la formación de hemorroides o empeorar los síntomas en el caso de que ya existieran.
Beber mucho líquido. Es muy importante beber al menos entre seis y ocho vasos de agua al día u otros líquidos (no alcohol).
No ejerza presión. A la hora de la deposición, no fuerce y retenga el aliento en un intento de provocar el paso de las heces. Esto ejerce demasiada presión sobre las venas del recto bajo.
Evite permanecer demasiado tiempo sentado. Esto incrementa la presión en las venas del ano, sobre todo cuando se permanece demasiado tiempo sentado en el baño.
Vaya al servicio cuando sienta la necesidad. Si espera demasiado, la urgencia desaparecerá, lo que hace que las heces se sequen y se endurezcan.
Haga ejercicio. El ejercicio evita el estreñimiento y reduce la presión sobre las venas, lo que puede ocurrir cuando se está demasiado tiempo sentado o en pie. También puede ayudarle a perder peso, lo cual también contribuirá al problema de las hemorroides.
Tomar suplementos de fibra. La mayoría de las personas no toman la cantidad de fibra diaria recomendada en su dieta (38 gramos los hombres y 25 gramos las mujeres). Estudios han demostrado que los suplementos de fibra pueden ayudar a mejorar los síntomas de las hemorroides.

Si se toman esos suplementos de fibra, se tiene que asegurar de tomar al menos 8 vasos de agua al día, ya que pueden provocar estreñimiento.

Pruebas y diagnóstico

Su doctor es capaz de ver si usted tiene algún tipo de hemorroide externa simplemente mediante una exploración visual. Para las hemorroides internas existen diversas pruebas y procedimientos para su diagnóstico, como:

Exploración del canal anal y recto para buscar cualquier anomalía. En un examen rectal digital, el médico inserta un dedo enguantado y lubricado en el recto. Así se puede detectar cualquier protuberancia. Esta prueba puede servir como indicación para la realización de otras pruebas que puedan ser necesarias.
Examen visual del canal anal y el recto. Debido a que las hemorroides internas pueden no apreciarse mediante la exploración digital, el médico puede examinar la porción inferior del recto mediante una endoscopia y rectoscopia. Estos permiten a su médico observara el interior del ano y el recto.

En algunos casos, el doctor puede precisar de un examen más extenso y completo del colon, en cuyo caso utilizará una colonoscopia. Esta está recomendada si:

  •  Las señales o síntomas sugieren la posibilidad de la existencia de otra patología en el sistema digestivo.
  • Existen factores de riesgo de un cáncer colorectal.
  • La persona es mayor de 50 años y no se ha realizado ninguna colonoscopia reciente.

Medicación y tratamiento

La mayoría de las veces, el tratamiento para las hemorroides implica simplemente algunos cambios sobre el estilo de vida que todos podemos realizar en casa. Otras veces, en cambio, son necesarios la medicación y los procedimientos quirúrgicos.

Medicación y tratamiento para las Hemorroides

Si las hemorroides sólo producen una incomodidad moderada, el médico puede sugerir cremas sin receta médica, bálsamos, supositorios o almohadillas. Estos productos contienen ingredientes como el hamamelis o la hidrocortisona, que pueden aliviar el dolor y el escozor, al menos temporalmente.

No se deben utilizar estos productos por más de una semana sin el conocimiento y seguimiento de un especialista. Este tipo de productos pueden causar efectos secundarios como sarpullidos, inflamación o aclaramiento de la piel.

Tratamiento mínimamente invasivo para las hemorroides del Instituto Laser Medical Rent:

El instituto Laser Medical Rent cuenta con la mejor tecnología láser para el tratamiento de las principales patologías proctológicas. En la actualidad contamos con el Láser CyberTulio de 200W y su novedosa fibra de disparo frontal para realizar la técnica de fotovaporización de los tejidos en tratamiento para las hemorroides, fisuras anales, condilomas, pólipos o fístulas.

Debido al efecto calorífico del láser, permite una fotocoagulación de los tejidos, por lo que resulta una tecnología limpia y precisa. No causa daños en los vasos y nervios de la zona, haciendo desaparecer el sangrado.

Los resultados de la utilización de la tecnología láser del CyberTulio 200W permite unos resultados inmejorables y una recuperación del paciente rápida (en cuestión de horas) e indolora. Los pacientes comenzará a notar una mejoría inmediatamente, lo que supone una revolución en el tratamiento de este tipo de patologías.

Ventajas:

  • Sin apenas dolor post-operatorio.
  • Administrado en régimen ambulatorio o con ingreso hospitalario mínimo, entre 6 y 12 horas.
  • Virtualmente sin pérdida de sangre.
  • Alivio rápido de los síntomas.
  • Mínimo índice de efectos secundarios.
  • Resolución del problema sin listas de espera.

Otros procedimientos

Ligaduras con bandas hemorroidales. En su momento fue el método no invasivo más utilizado. Consiste en la colocación de dos bandas elásticas en la base de la hemorroide interna para que se corte la circulación. La hemorroide se seca y cae en el plazo de unas semanas. Los inconvenientes de este procedimiento es que resulta muy incómodo y puede producir sangrado durante varios días después del tratamiento.

Inyecciones (escleroterapia). En este procedimiento, el doctor inyecta una solución química dentro del tejido hemorroidal para secarlo. Aunque la inyección causa poco dolor, es un procedimiento menos efectivo que la fotocoagulación por láser.

Condilomas

¿Qué son los condilomas?

Las verrugas genitales o condilomas son uno de los tipos más comunes de infecciones de transmisión sexual. Al menos la mitad de la población sexual activa se contagiará con el papiloma humano, el virus que causa las verrugas genitales, en algún momento de su vida. Las mujeres son más propensas que los hombres a desarrollar estos condilomas.

El condiloma afecta a los tejidos húmedos del área genital. Las verrugas genitales se presentan como pequeños bultos de color carne o con una apariencia similar a la coliflor. En muchos casos, las verrugas son demasiado pequeñas para ser visibles.

Algunas cepas del virus del papiloma humano pueden causar estas verrugas genitales mientras que otras cepas del mismo virus pueden provocar cáncer. En la actualidad existen vacunas que protegen de la infección de ciertas cepas del papiloma humano.

Síntomas de los condilomas:

En las mujeres, las verrugas genitales (condilomas) pueden crecer en la vulva, las paredes de la vagina, el área entre los genitales externos y el ano, el canal anal y el cuello uterino (cérvix). En los hombres, pueden aparecer en la cabeza o el tronco del pene, el escroto o el ano. Las verrugas genitales también pueden desarrollarse en la boca o la garganta de la persona que haya tenido sexo oral con una persona infectada. Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Pequeños bultos de color carne o gris en el área genital.
  • La aparición de varias verrugas juntas que tienen la forma de una coliflor.
  • Picor e incomodidad en el área genital.
  • Sangrado mientras se mantienen relaciones sexuales.

A menudo, las verrugas son tan pequeñas y planas que pasan desapercibidas a la vista. Otras veces, sin embargo, se pueden multiplicar y agruparse en racimos.

Acudir siempre al doctor cuando usted o su pareja desarrolle bultos o verrugas en el área genital

La única causa es el virus del papiloma humano. Existen más de 40 cepas de este virus que afectan de manera especial el área genital. Este virus se extiende a través del contacto sexual. En la mayoría de los casos, el sistema inmunológico aniquila este virus y nunca se llegan a desarrollar signos o síntomas de la infección.

Factores de riesgo

Al menos la mitad de la población sexual activa se infecta con el virus del papiloma humano en algún punto de su vida. Los factores que pueden incrementar el riesgo de contraer este virus son:

  • Tener sexo sin protección con múltiples compañeros.
  • Haber tenido otra infección de transmisión sexual.
  • Tener sexo con una persona de la que desconocemos su historial sexual.
  • Empezar a mantener relaciones sexuales a una edad temprana.

Complicaciones

Algunas de las complicaciones que pueden provocar estas verrugas genitales son las siguientes:

Cáncer. El cáncer cervical ha sido estrechamente vinculado a la infección del papiloma humano. Algunos tipos de papiloma humano han sido asociadas al cáncer de vulva, el cáncer de ano, cáncer de pene y cáncer de boca y garganta. La infección con el virus del papiloma humano no siempre conlleva a desarrollar un cáncer, pero es importante que las mujeres que hayan sido infectadas se realicen una citología vaginal (prueba de Papanicolaou).
Problemas durante el embarazo. Las verrugas genitales pueden provocar problemas durante el embarazo. Las verrugas pueden extenderse creando problemas para orinar. Las verrugas en las paredes vaginales pueden disminuir la habilidad de los tejidos vaginales para estirarse durante el parto. Algunas verrugas pueden sangrar durante el alumbramiento.

En muy raras ocasiones, un recién nacido de una madre con verrugas genitales (condilomas) puede desarrollar estas verrugas en la garganta. En este caso, se necesitaría realizar una operación al recién nacido para garantizar que los conductos respiratorios no están bloqueados.

Diagnóstico

Debido a que a menudo es bastante complicado detectar las verrugas genitales, el doctor puede aplicar una solución suave de ácido acético a los genitales para blanquear las verrugas y utilizar un instrumento de ampliación visual (colposcopia).

Prueba de Papanicolaou (citología exfoliativa o citología vaginal)

Para las mujeres, es necesario realizarse exámenes pélvicos regulares y la prueba de Papanicolaou, la cual ayuda a detectar cambios vaginales y cervicales causados por los condilomas o las señales tempranas del cáncer cervical –una posible complicación de la infección del virus del papiloma humano.

Durante la citología exfoliativa el doctor utilizará un espéculo para mantener abierta la vagina y con una herramienta alargada recogerá muestras de las células del cuello uterino. Estas células se examinaran bajo un microscopio para encontrar cualquier anormalidad.

Prueba del virus del papiloma humano

Sólo unas cuantas cepas del virus del papiloma humano se han vinculado al cáncer cervical, por lo que durante la citología vaginal también se tomarán muestras para realizar esta prueba.

Esta prueba está reservada a mujeres de 30 años o mayores, ya que como regla general el sistema inmunológico de mujeres jóvenes pueden matar el cáncer.

Medicación y tratamiento

Medicación y tratamiento de las verrugas genitales

Si los condilomas no están causando ninguna incomodidad, puede que no se necesite tratamiento, pero si se muestran síntomas como picores, dolor o quemazón, o la visibilidad de estas verrugas le están causando algún tipo de angustia emocional, su médico puede aconsejarle un tratamiento con medicación o cirugía.

Medicación

Existen varios tratamientos que se pueden aplicar directamente sobre la piel:

 Imiquimod. Esta crema estimula al sistema inmunológico para que se defienda contra las verrugas genitales. Hay que evitar las relaciones sexuales mientras se está utilizando esta crema ya que puede debilitar los preservativos y el diafragma, así como provocar irritación en la piel de la pareja. Un posible efecto secundario de esta crema es el enrojecimiento de la piel, así como la aparición de ampollas, picores o dolor, tos, sarpullidos y fatiga.

Podofilina y podofiloxina. Se trata de una resina que destruye el tejido de las verrugas. Esta crema se debe aplicar por un profesional médico ya que requiere la aplicación de la dosis exacta y tiene posibles efectos secundarios como irritación, marcas en la piel o dolor. No se recomienda el uso de estas cremas durante el embarazo.

Ácido tricloroacético. Este tratamiento químico quema los condilomas. Siempre tiene que aplicarse por un doctor especialista. Los efectos secundarios son la irritación, aparición de marcas o arañazos en la piel o dolor.

Cirugía

Puede ser necesaria la cirugía para eliminar las verrugas de mayor tamaño, aquellas que no responden a la medicación o, en el caso de estar embarazada, aquellas a las que pueda estar expuestas el nonato durante el alumbramiento. Algunas de las opciones quirúrgicas son:

Tratamiento mínimamente invasivo para los condilomas del Instituto Laser Medical Rent

El instituto Laser Medical Rent cuenta con la mejor tecnología láser para el tratamiento de las principales patologías proctológicas. En la actualidad contamos con el Láser CyberTulio de 200W y su novedosa fibra de disparo frontal para realizar la técnica de fotovaporización de los tejidos en tratamientos como las hemorroides, fisuras anales, condilomas, pólipos o fístulas.

Debido al efecto calorífico del láser, permite una fotocoagulación de los tejidos, por lo que resulta una tecnología limpia y precisa. No causa daños en los vasos y nervios de la zona, haciendo desaparecer el sangrado.

Los resultados de la utilización de la tecnología láser del CyberTulio 200W permite unos resultados inmejorables y una recuperación del paciente rápida (en cuestión de horas) e indolora. Los pacientes comenzará a notar una mejoría inmediatamente, lo que supone una revolución en el tratamiento de este tipo de patologías.

Crioterapia. Congelamiento por medio de nitrógeno líquido de la zona donde se encuentran los condilomas. Suelen ser necesarios varios tratamientos de criocirugía. Algunos de los efectos secundarios pueden ser el dolor o inflamación.
Electrocauterización. Se utilizan corrientes eléctricas para quemar las verrugas. Se suele sentir dolor o hinchazón después de este procedimiento.
Cirugía Láser. La eliminación de las verrugas mediante la cirugía láser se ha consolidado como el tratamiento más efectivo contra las verrugas genitales por ser el más rápido, efectivo y con menores efectos secundarios, permitiendo tratar incluso aquellas verrugas de mayor tamaño.

Fístula Anal

¿Qué es la fístula anal?

Fístula anal es el término médico que se utiliza en referencia a un túnel infectado que se desarrolla en la piel y la apertura muscular al final del tracto digestivo (ano). La mayoría de las fístulas anales son el resultado de una infección de la glándula anal que se extiende a la piel. El tratamiento más común para la fístula es la cirugía.

Diagnóstico

Conocer el recorrido completo de una fístula anal es importante para la efectividad del tratamiento. La apertura del canal externa, en la piel, suele aparecer como un área roja e inflamada que puede supurar sangre y pus. Esta apertura es fácil de detectar por lo general.

Encontrar la apertura interna en el ano es más complicado. Para esto, en Laser Medial Rent utilizamos la última tecnología. Algunas de las pruebas que se pueden realizar son las siguientes:

Ecografía endoscópica. Utiliza ondas de sonido de alta frecuencia para producir imágenes detalladas de los músculos del esfínter y otros músculos del suelo pélvico.
Fistulografía. Se realiza mediante rayos X en contraste con una solución que se inyecta.
Imágenes de resonancia magnética. Se utiliza para aquellas fístulas que son muy difíciles de encontrar.

Otras posibles opciones de diagnóstico son:

Catéter de fístula. Un instrumento diseñado especialmente para ser insertado dentro de la fístula.
Anoscopia. Un pequeño endoscopio que se introduce en el canal anal.

Medicación y tratamiento

El tratamiento de la fístula anal depende de la localización de la fístula y de su complejidad. Los objetivos son reparar la fístula anal completamente para prevenir que vuelva a aparecer y evitar cualquier daño en los músculos del esfínter, lo que puede provocar una incontinencia fecal.

Varias opciones para el tratamiento son:

Fistulotomía. El cirujano corta la apertura interna de la fístula, limpia y purga el tejido infectado, aplana el canal y lo cose para que permanezca así. Para el tratamiento de una fístula más complicada, en algunas ocasiones, el cirujano tiene que remover parte del canal. Esta fistulotomía puede realizarse en dos fases si se tuviera que cortar gran parte del músculo del esfínter o si la entrada del canal no se pudiera localizar.
Cubierta rectal. El cirujano crea una tapa desde la pared rectal antes de eliminar la apertura interna de la fístula. La cubierta se utiliza para tapar la reparación. Este procedimiento reduce significativamente la cantidad de músculo del esfínter a cortar.
Colocación de un seton. El cirujano coloca una tira de seda (seton) dentro de la fístula para ayudar a drenar la infección.
Pegamento de fibrina y tapón de colágeno. El cirujano limpia el canal y cose la apertura interna. Inyecta a través de la apertura externa de la fístula un pegamento especial biodegradable hecho con una proteína fibrosa (fibrina). El tracto de la fístula anal también puede cerrarse con un tapón de proteína colágena y cerrarlo completamente.

Fisura Anal

¿Qué es una fisura anal?

Una fisura anal es una pequeña lágrima en el tejido fino y húmedo (mucosa) que delinea el ano. Puede provocarse una fisura anal con el paso de heces largas o duras durante la deposición, provocando dolor y sangrado. También se pueden padecer espasmos en el anillo que se encuentra al final del ano (esfínter).

Las fisuras anales son muy comunes en los niños, pero puede afectar también a personas de cualquier edad. Por lo general, una fisura anal se cura por sí misma en un plazo de entre 4 y 6 semanas. Si no lo hace, existen tratamientos médicos y quirúrgicos para solucionar este problema.

Síntomas de la fisura anal:

Algunos de los síntomas y señales de una fisura anal son los siguientes:

  • Dolor durante la deposición.
  • Dolor posterior a la deposición que puede durar incluso horas.
  • Muestras de sangre en las heces o el papel de un color rojo brillante.
  • Picor e irritación alrededor del ano.
  • Una herida visible o palpable en la piel alrededor del ano.
  • Un pequeño bulto alrededor de la fisura anal.

Se debe acudir al doctor siempre que se sienta dolor o aparezcan manchas de sangre en las heces o el papel después de la deposición.

Causas

Las causas más comunes de la fisura anal incluyen:

  • El paso de excrementos duros o excesivamente largos.
  • Estreñimiento o esfuerzos durante la deposición.
  • Diarrea crónica.
  • Inflamación del área ano-rectal, provocado por la enfermedad de Chron u otra enfermedad inflamatoria del intestino.
  • Alumbramiento.

Otras causas menos comunes son: Cáncer anal, VIH, Tuberculosis, Sífilis, Herpes.

Factores de riesgo

Algunos de los factores que pueden predisponer a sufrir una fisura anal son:

Infancia. Muchos niños sufren una fisura anal en su primer año de vida. Se desconoce la causa.
Envejecimiento. Algunos adultos desarrollan una fisura anal debido parcialmente a la ralentización de la circulación, lo que provoca en una disminución del flujo sanguíneo al área rectal.
Estreñimiento. Los esfuerzos y el paso de heces duras incrementan el riesgo.
Alumbramiento. Las fisuras anales son más comunes en mujeres después de dar a luz.
La enfermedad de Chron. Esa enfermedad causa una inflamación crónica del tracto intestinal, lo cual hace que la línea del canal anal sea más vulnerable a los desgarros.

Complicaciones

Algunas complicaciones derivadas de la fisura anal son las siguientes:
Fallo en la curación. Una fisura anal que no se cura dentro de las 6 semanas siguientes es considerada crónica y puede necesitar un tratamiento mayor.
Reaparición. Cuando se ha sufrido una fisura anal se es más propenso a tener otra.
Extensión a músculos de alrededor. La fisura anal se puede extender dentro del anillo de los músculos que mantienen el ano cerrado (esfínter anal interno) haciendo que esta fisura sea más difícil de curar. Una fisura de este tipo puede requerir medicación o cirugía para reducir el dolor y eliminar la fisura.

Diagnóstico

Su médico especialista le preguntará sobre su historial clínico y le realizará un examen físico, que incluye una exploración de la región anal. Por lo general, este examen es suficiente para diagnosticar la fisura anal, ya que en la mayoría de los casos es visible.

En el caso de la fisura anal, se suele descartar el examen rectal digital, ya que suele ser doloroso. Se opta en cambio por la utilización de un pequeño tubo iluminado (anoscopio) para realizar la exploración del canal anal.

La localización de la fisura suele aportar mucha información de la causa que lo puede estar provocando. Una fisura en el lateral de la apertura anal, a diferencia de la parte frontal o posterior, suele ser una señal de otra enfermedad, como la enfermedad de Chron. Si existieran indicios de una enfermedad subyacente, el doctor puede recomendar otras pruebas:

Sigmoidoscopia flexible. Se inserta un tubo flexible con una cámara en la parte baja del colon. Esta prueba se puede realizar si se es menor de 50 años y no existen factores de riesgo de la existencia de enfermedades intestinales o cáncer de colon.
Colonoscopia. Se inserta un tubo flexible en el recto para inspeccionar todo el colon. Esta prueba se puede realizar si se es menor de 50 años y no existen factores de riesgo de la existencia de enfermedades intestinales o cáncer de colon, o síntomas como dolor intestinal o diarrea.

Medicación y tratamiento

Las fisuras anales normalmente se curan en unas cuantas semanas si se toman las medidas necesarias para mantener las heces suaves, como por ejemplo incrementar la ingesta de líquidos y fibra. Mojar el área en agua caliente entre 10 y 20 minutos varias veces al día, especialmente después de la deposición, puede ayudar a relajar el esfínter y ayudar a su curación.

Si los síntomas persisten, se necesitará un tratamiento mayor.

Tratamientos no quirúrgicos

Entre este tipo de tratamientos, los más comunes son los siguientes:

Aplicación externa de nitroglicerina, para ayudar al incremento de flujo sanguíneo a la fisura y promover su curación, además de ayudar a relajar el esfínter. La nitroglicerina está considerada como un tratamiento médico cuando otras medidas más conservadoras fallan. Los efectos secundarios pueden incluir dolor de cabeza.

Cremas de esteroides puede ayudar a aliviar los síntomas.

Inyecciones de Botox, para paralizar los músculos del esfínter y relajar los espasmos.

Medicamentos para la presión sanguínea, que también pueden ayudar a relajar el esfínter anal.

Cirugía

Su doctor puede recomendarle cirugía siempre que la fisura se resista a otros tratamiento o los síntomas sean muy graves. La cirugía suele consistir en cortar una pequeña porción del músculo del esfínter anal para reducir los espasmos y el dolor y promover la curación. La cirugía tiene un pequeño riesgo de provocar incontinencia.

Estilo de vida y remedios caseros

Diversos cambios en el estilo de vida pueden ayudar a aliviar los síntomas y ayudar a la curación de la fisura anal, así como prevenir la reaparición.

Añadir fibra a la dieta. Comer entre 25 y 30 gramos de fibra al día ayuda a mantener las heces suaves y a mejorar la curación de la fisura. Algunos alimentos ricos en fibras incluyen las frutas, los vegetales, las nueces y los granos enteros. También se puede tomar un suplemento de fibra. El incremento de fibra puede provocar gases, por lo que se recomienda incrementar la ingesta de fibras gradualmente.
Beber líquidos. Esto ayuda a prevenir el estreñimiento.
Practicar ejercicio de manera regular. Treinta minutos al día o más de actividad física, como andar, todos los días. El ejercicio regulariza los movimientos intestinales e incrementar el flujo de sangre a todas las partes del cuerpo, lo cual puede ayudar a la curación de la fisura anal.
Evitar los esfuerzos a la hora de la deposición. Intentar no crear una presión innecesaria, ya que puede abrir la fisura o crear una fisura nueva.

Incontinencia fecal

¿Qué es la incontinencia fecal?

La incontinencia fecal es la inhabilidad de controlar los movimientos intestinales, lo que provoca una filtración involuntaria de las heces a través del recto. Se denomina incontinencia fecal (también incontinencia intestinal) tanto a una filtración ocasional de las heces como a una pérdida total del control sobre el intestino.

Las causas de la incontinencia fecal son la diarrea, el estreñimiento y los daños en músculos y nervios. Estos daños en los nervios y los músculos suelen estar causados por el envejecimiento y el parto.

Sea la causa que sea, la incontinencia fecal tiene un componente psicológico importante, ya que suele llevar asociada la vergüenza a quien la padece. Los tratamientos contra la incontinencia fecha pueden mejorar tanto la patología como la calidad de vida del paciente.

Síntomas:

La mayoría de los adultos experimentan incontinencia fecal sólo de una manera ocasional debido a un episodio de diarrea. Otras personas en cambio sufre incontinencia fecal crónica y no pueden:

Controlar el paso de gas o heces desde sus intestinos, lo cual puede ser líquido o sólido.
Pueden no llegar a tiempo al aseo para hacer sus necesidades.

Para la mayoría de las personas, la incontinencia fecal es un problema menor, limitado a algún ocasional manchado de la ropa interior. Para otras, la enfermedad puede ser devastadora, por esta completa falta de control intestinal.

La incontinencia fecal suele ir acompañada de otros problemas intestinales como diarrea, estreñimiento, flatulencias y abotargamiento.

Hay que acudir al doctor cuando se tenga incontinencia fecal. Algunas personas son reacias a hablar con el doctor sobre este problema, pero hay tratamientos disponibles y cuanto antes se evalúe el problema, antes se podrán tomar soluciones al problema y aliviar los síntomas.

Las causas de la incontinencia fecal suelen ser la siguientes:

 Daño muscular. Las lesiones sobre el anillo de músculos al final del rector (esfínter anal) puede dificultar la contención de los excrementos. Esta causa suele ser común en el alumbramiento, de manera especial si se ha realizado una episiotomía o se ha utilizado un fórceps para ayudar al parto.

Daño nervioso. Lesiones en los nervios que hacen sentir las heces en el recto o aquellos que controlan el esfínter anal pueden provocar esta incontinencia fecal. El daño en los nervios puede ser provocado por el parto, por un esfuerzo constante en la deposición, una lesión en la espina dorsal o una apoplejía. Algunas enfermedades, como la diabetes o la esclerosis múltiple, también pueden afectar a estos nervios y provocar un daño que conlleve una incontinencia fecal.

Estreñimiento. El estreñimiento crónico puede provocar un secado y endurecimiento de las heces en el recto, provocando la compactación de los excrementos y la dificultad de pasar debido a su gran tamaño. Los músculos del recto y los intestinos se estiran y con el tiempo se debilitan, permitiendo a las heces más líquidas que se encuentran al principio del tracto intestinal moverse alrededor de la pasa compacta y filtrase hacia fuera. Además, el estreñimiento crónico también puede causar un daño en los nervios que conlleve una incontinencia fecal.

Diarrea. Las heces sólidas son más fáciles de retener en el cuerpo que aquellas más sueltas, por lo que la diarrea puede por sí misma provocar una incontinencia fecal o empeorarla si ya existiera previamente.

Pérdida de capacidad de almacenamiento en el recto. Normalmente, el recto se amolda para acomodar las heces. Si por algún motivo el recto o las paredes intestinales se han endurecido o cicatrizado, el recto no puede amoldarse lo necesario y permite una fuga del exceso de heces.

Cirugía. La cirugía para el tratamiento de las hemorroides, así como aquellas operaciones más complejas que involucren el ano o el recto, pueden causar un daño en los nervios o los músculos de la zona y provocar incontinencia fecal.

Otros problemas. Otras posibles causas son el prolapso rectal (caída del recto sobre el ano) o, en el caso de las mujeres, el rectocele (la proyección del recto a través de la vagina).

Factores de riesgo

Algunas circunstancias puede incrementar el riesgo de desarrollar incontinencia fecal, entre las que se encuentran:

Edad. Aunque la incontinencia fecal puede ocurrir a cualquier edad, es más común a partir de la mediana edad. Aproximadamente, el 10% de las mujeres mayores de 40 años sufren de incontinencia fecal.
El género femenino. La incontinencia fecal es ligeramente más común en mujeres que en hombres.
Daño nervioso. Las personas con diabetes o esclerosis múltiple son más propensos a desarrollar una incontinencia fecal.
Demencia. La incontinencia fecal se desarrolla en muchos casos en las últimas fases de la enfermedad del Alzheimer y la demencia.
Minusvalía física. Los discapacitados pueden tener dificultades para llegar a tiempo al baño. Una lesión causada por una discapacidad también puede conllevar un daño nervioso que provoque la incontinencia fecal.

Complicaciones

Angustia. La percepción de pérdida de dignidad asociada a la pérdida de control sobre las funciones del propio cuerpo suelen conllevar bochorno, vergüenza, frustración, ira y depresión. Es común para las personas con incontinencia fecal tratar de esconder el problema o evitar compromisos sociales.
Irritación de piel. La piel alrededor del ano es delicada y sensible. El contacto continuado con las heces puede conllevar dolor y escozor y, en potencia, úlceras que requieran tratamiento médico.

Diagnóstico

El doctor puede preguntarle sobre su problema y realizarle una exploración física que incluye una revisión ocular de la zona del ano. Se puede realizar una prueba para comprobar si existe algún daño nervioso en el área. Esta prueba examina si el esfínter se contrae y arruga.

Pruebas médicas de diagnóstico de la Incontinencia fecal

Existen numerosas pruebas para ayudar a precisar las causas de la incontinencia fecal. Algunas de estas pruebas son las siguientes:

Examen rectal digital. El doctor inserta un dedo enguantado y lubricado en el rector para evaluar la fuerza de los músculos del esfínter y para comprobar cualquier anormalidad en el área. En este examen puede solicitarle que presione hacia abajo para comprobar si existiera un prolapso rectal.

Prueba de expulsión del globo. Se inserta un pequeño globo en el recto y se llena con agua. Se le solicitará que vaya al baño y expulse el globo. Se cronometrará la duración del tiempo que conlleve expulsar este balón. Cuando se tarda más de un minuto se suele considerar una señal de desorden en la defecación.

Manometría anal. Se inserta un tubo estrecho y flexible en el ano y el recto. Un globo en la punta del tubo se expande. Esta prueba ayuda a medir la rigidez del esfínter anal y la sensibilidad y funcionamiento del recto.

Ecografía anorectal. Se introduce un instrumento estrecho con forma de vara en el ano y el recto. Este instrumento produce imágenes que permite al doctor evaluar la estructura del esfínter.

Proctografía. Se realizan imágenes por medio de rayos X mientras se defeca en un baño diseñado especialmente a tal efecto. Esta prueba mide como el recto contiene los excrementos y evalúa como el cuerpo expulsa las heces.

Proctosigmoidoscopia. Se introduce un tubo flexible en el recto para inspeccionar los últimos 60 centímetros del colon en búsqueda de señales de inflamación, tumores o tejido cicatrizado que pueda provocar la incontinencia fecal.

Ecografía endorrectal. Se inserta un endoscopio rectal para inspeccionar el colon bajo y se utilizan ondas de sonido para conseguir imágenes del esfínter anal.

Colonoscopia. Se inserta un tubo flexible en el colon para inspeccionarlo por completo.

Electromiografía anal. Se insertan pequeños electrodos en los músculos alrededor del ano que puedan revelar alguna señal de daño nervioso.

Imagen por resonancia magnética. Puede ayudar a conseguir imágenes claras del esfínter para determinar si los músculos están intactos y también aporta imágenes durante la deposición.

Medicación y tratamiento

Según la causa de la incontinencia fecal, existen varias opciones:

  •  Medicación antidiarreica.
  • Laxantes.
  • Medicación para controlar los movimientos intestinales del intestino.

Cambios en la dieta

Aquello que bebemos y comemos afecta a la consistencia de las heces. El doctor puede recomendar beber más líquidos y comer alimentos ricos en fibras, si se trata del estreñimiento el que está provocando la incontinencia. Si fuera la diarrea la que contribuye al problema, los alimentos ricos en fibras pueden dar consistencia a las heces y hacerlas menos líquidas.

Ejercicio y otras terapias

Si fuera un daño muscular el que provocara la incontinencia fecal, el doctor puede recomendar un programa de ejercicios y otro tipo de terapias para recuperar la fuerza muscular. Estos tratamientos pueden mejorar el control sobre el esfínter anal y la propia conciencia sobre la urgencia de ir al baño. Algunas de las opciones dentro de estas terapias son las siguientes:

Fisioterapia. Algunos fisioterapeutas especializados pueden enseñar ejercicios que incrementen la fuerza de los músculos del ano. Estos ejercicios enseñan a fortalecer los músculos del suelo pélvico, a sentir cuando las heces están preparadas para salir y contraer los músculos para contener la defecación durante el tiempo necesario para ir al baño.
Entrenamiento intestinal. Su doctor puede recomendarle hacer esfuerzos conscientes para deponer en un momento determinado del día, como, por ejemplo, después de comer. Establecer cuando se necesita utilizar el baño puede ayudar a ganar control.
Estimulación del nervio sacro. Los nervios sacros van desde la espina dorsal a los músculos de la pelvis. Estos nervios regulan la sensación y fuerza de los músculos del recto y el esfínter anal. Implantar un dispositivo que envíe pequeños impulsos eléctricos continuamente a los nervios puede fortalecer los músculos en el intestino. Este tratamiento se utiliza por regla general después de probar los otros tratamientos.

Tratamiento Gatekeeper para la incontinencia fecal del Instituto Laser Medical Rent

Ponemos a su disposición una nueva técnica llamada Gatekeeper para el tratamiento de la incontinencia fecal leve o moderada. Esta innovadora técnica permite introducir mediantes una pistola pequeñas prótesis auto expandibles entre los esfínteres anales para formar un volumen que evite la incontinencia.

Con este procedimiento mínimamente invasivo podemos tratar a aquellos pacientes que antes no eran candidatos a la cirugía convencional y a los que sólo se les podía ofrecer rehabilitación o medicación. Estas próstesis se adaptan al cuerpo sin mostrar ningún rechazo o complicación, de forma natural.

El tratamiento gatekeeper del Instituto Laser Medical Rent no requiere ingreso hospitalario, se realiza en consulta y en 30 minutos.

Cirugía

El tratamiento de la incontinencia fecal puede necesitar corregir el problema subyacente, como puede ser, por ejemplo, el prolapso rectal y el daño en el esfínter causados por el parto.

Esfinteroplastia. Este procedimiento repara un daño o debilidad en el esfínter anal. Se identifica un área muscular dañada y se liberan los bordes de los tejidos de alrededor. Estos bordes se juntan y se solapan, fortaleciendo el músculos y reforzando el esfínter.

Tratando el prolapso rectal, el rectocele o las hemorroides. La corrección quirúrgica de estos problemas reducirá o eliminará con mucha probabilidad la incontinencia fecal.

Sustitución del esfínter. Un esfínter anal dañado se puede sustituir con una esfínter anal artificial. Se trata de un dispositivo inflable que se implanta alrededor del canal anal. Cuando se infla, el dispositivo mantiene el esfínter anal cerrado hasta que se está preparado para defecar. Para ir al baño se utiliza una bomba externa que desinfla el dispositivo y permite la deposición. Hecho esto, el dispositivo se infla de nuevo por sí mismo.

Reparación del esfínter. Mediante esta cirugía se cogen músculos del interior del muslo y se envuelve alrededor del esfínter para devolverle el tono muscular.

Colostomía. Esta cirugía desvía las heces a través de una apertura en el abdomen. Una bolsa especial se une a esta apertura para recoger las heces. Se considera esta opción como último recurso para el tratamiento de la incontinencia fecal siempre que hayan fallado todos los demás tratamientos.

Estilo de vida y remedios caseros

Los ejercicios Kegel fortalecen los músculos del suelo pélvico, los cuales sujetan la vejiga y el intestino y, en el caso de las mujeres, el útero, por lo que ayudan a reducir la incontinencia. Para realizar los ejercicios Kegel, se deben contraer los músculos que normalmente se utilizan para controlar el flujo de la orina. Se mantiene esta contracción durante tres segundos y se relajan otra vez durante otros tres segundos. Esto se debe repetir 10 veces. A medida que los músculos se vayan fortaleciendo, se debe mantener la contracción más tiempo, hasta intentar llegar a un total de tres repeticiones de 10 contracciones cada día.

Cambios en la alimentación

Se puede ganar un mejor control de los movimientos intestinales mediante:

Control alimentario. Hacer una lista de lo que se come a la semana. Se puede descubrir una conexión entre ciertos alimentos y los episodios de incontinencia. Una vez que se hayan identificado los alimentos problemáticos, se tiene que para su ingesta y comprobar si mejora la incontinencia. Algunos alimentos que suelen provocar diarrea o flatulencias o empeorar la incontinencia fecal incluyen las comidas picantes, los alimentos grasos, la carne curada o ahumada, las bebidas carbohidratadas y los productos lácteos (si se fuera intolerante a la lactosa). Las bebidas que contienen cafeína y alcohol también pueden actuar como laxantes, así como los productos que contienen edulcorantes artificiales.
 Ingerir la fibra adecuada. La fibra ayuda a suavizar las heces y mantener el control. La fibra se encuentra sobre todo en frutas y vegetales, panes de grano entero y cereales. El objetivo es incluir entre 20 y 30 gramos de fibra al día, pero no tomarla toda junta, sino repartirla en la comida. Demasiada fibra puede provocar hinchazón y flatulencia.
Beber más agua. Beber al menos 8 vasos de agua al día.

Cuidado de la piel

Se puede evitar una incomodidad mayor de la incontinencia fecal si se mantiene la piel alrededor del ano tan seca y limpia como sea posible. Para aliviar esta incomodidad y cualquier posible olor asociado a la incontinencia fecal:

Lavarse con agua. Evitar el jabón en la zona, ya que puede secar e irritar la zona. Utilizar papel seco para secarse. Algunas toallitas húmedas puede ser una buena solución.
Secar a conciencia. Permitir airearse la zona si fuera posible.
Aplicar crema y polvos de talco. Asegúrese que la zona está seca y limpia para aplicar estas cremas. Hay algunas cremas que pueden ayudar con la piel irritada por el contacto continuo con las heces. El polvo de talco también puede ayudar a aliviar el dolor.
Utilizar ropa interior de algodón y ropa ancha. La ropa estrecha puede restringir la entrada de aire y empeorar los problemas cutáneos. Cambiar rápidamente la ropa interior manchada.

En los casos en los que la incontinencia fecal no se pueda eliminar por completo, algunos productos como pañales absorbentes y ropa interior desechable puede ayudar a sobrellevar mejor el problema.

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